A todos los padres nos han llegado a desesperar tantas preguntas que nos hacen nuestros hijos cuando son pequeños. El hacernos una pregunta y que toda contestación que nos den acabe con el dichoso "por qué", nos termina poniendo un poquito nerviosos, porque ante cualquier pregunta son capaces de decirnos 500 por qué seguidos.
Al igual que las rabietas, nos volvemos a encontrar en un etapa más del niño, que está dentro del rango de entre los 2 y 5 años y que forma parte de su proceso evolutivo y cognitivo.
A partir de los 3 años es cuando el niño empieza con el ….cómo, cuándo, por qué. Ésto se debe a que están en constante desarrollo y quieren obtener más conocimientos respecto al lenguaje. Se asientan cada vez más en el mundo que les rodea, siendo de vital importancia nuestro apoyo, ya que seremos sus guías en este desarrollo. Y tan importante son sus preguntas como nuestra manera de abordarlas.
Así que lo que debemos hacer cuando el niño empieza a preguntar es primeramente contestar de manera natural y con un lenguaje adaptado a él, pero nunca utilizando un habla infantilizada ya que no sirve para nada utilizar diminutivos, eufemismos o palabras inventadas.
Otra cosa muy importante es no ridiculizarlo, porque por mucha gracia que te pueda hacer la pregunta hay que intentar contenerse, que el niño no sienta que te estás riendo de él. Cada una de sus preguntas son de igual importancia para ellos por muy descabelladas que nos parezcan.
Una pauta más es la disposición a contestar sus preguntas, aunque si entramos en un bucle, le explicaremos que en estos momentos no podemos seguir con la charla pero que lo haremos más tarde, para así, no inhibir su curiosidad.
Recordar que no hay tema del que no se pueda hablar, por incómodo que parezca, lo que debemos de hacer es normalizarlo y no evitarlo, cosa que le generará angustia y lo percibirá de un modo negativo, malo o como secreto. Debemos saber qué información le damos y cómo se la damos.
No olvidemos que cuando los niños no tienen información de lo que quieren saber, se hacen su propia película no siendo siempre positivo, ya que puede generar angustia, miedo, inseguridad...
Tener en cuenta que si pregunta es porque necesita saber, por lo tanto, no hay que negarle una respuesta, aunque a veces puede preguntar para llamar la atención y pasa absolutamente de nuestra respuesta.
Tenemos que tener en cuenta, que a veces no sabemos que contestar, pero no debemos decir el " porque sí" o "porque lo digo yo". Debemos ser sinceros y admitir que no lo sabemos y al mismo tiempo animarlos a buscar la respuesta, bien sea en internet o por otro medio, haciéndolos partícipes de la investigación y sintiéndose importantes.
Por último, señalar que esta etapa de interminables preguntas, no es sólo eso, sino que lo que estamos haciendo es relacionarnos con nuestro hijo a la vez que interactuamos con él, reforzar su curiosidad, introducir nuevo vocabulario, reforzar su autoestima y sobre todo servir de guía en su aprendizaje.
Después de todas estas pautas, os animáis a contar alguna pregunta que vuestro hijo os haya hecho que os parezca muy curiosa o graciosa?
Muy buena e interesante entrada..yo ya pasé esa etapa con mis hijos ,pero siempre es bueno saber lo que hicimos mal o bien en la educación de nuestros niños
ResponderEliminarPues sí que la pasamos, pero es bueno que a través de nuestras experiencias los demás padres sepan qué hacer.
ResponderEliminarPues yo estoy en esa etapa!!!!!! Que hay veces que te sacan de quicio o no saves que decirles, con mi Juan era horrible, era una tras otra!!! Y aun sigue preguntando!!!, Alejandro pregunta pero no tanto,.
ResponderEliminarPues paciencia amiga!!!! Cuando no sepas que responderle se lo haces saber, pero nunca le mientas con una respuesta inventada porque puede frustrarse en el momento que lo comente con los compañeros y se puedan reir de él. Ánimo que pronto pasará a otra etapa.
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